Friday, 29 November 2013

Homenaje a la tercera edad de nuestra comunidad




Dentro de un par de meses, el 24 de enero próximo, se cumplirán 48 años del fallecimiento en un trágico accidente de tráfico de Andrés Morejón.  Andrés fue el primer ciudadano español fallecido en Canberra.

El pasado jueves 21 de noviembre dijimos adiós a otro querido miembro de la comunidad, Antonio Montañéz.  Antonio, gaditano de pura cepa, se despidió de su querida Línea de la Concepción, la tierra que lo vio nacer, el domingo 17 de noviembre rodeado de su familia.

Entre Andrés y Antonio, esas dos vidas, esas dos muertes, una inesperada y demasiado prematura la otra ya casi en el crepúsculo de una vida, hemos dicho adiós a muchos miembros de la comunidad, seres queridos, abuelos/as, padres, madres, hijos/as, hermanos/as, amigos/as o simplemente personas a las que hemos conocido solamente de paso.  Y también, entre el adiós a Andrés y a Antonio hemos sido actores y testigos de una gran historia, la de nuestra comunidad.  Una historia que pide ser narrada, comentada, mantenida en nuestros pensamientos sin dejarla pasar al olvido,  en nuestros corazones, una historia siempre presente en nosotros, en lo que representaron  los protagonistas, en esta ciudad  que nos acogió y nos facilitó el escenario dentro del que viene transcurriendo y desarrollándose la historia de todos nosotros.

La trágica e inesperada muerte de Andrés en enero del 1966, dejando atrás a una joven viuda y tres hijos muy pequeños, galvanizó a nuestra comunidad en un admirable y muy digno gesto de solidaridad y de ayuda para mitigar el desamparo de esa madre y sus hijos; un proceso que vino a unir aún más a la, entonces naciente, comunidad y que llevó a la fundación del Club Hispano Australiano de Canberra y, eventualmente, a la construcción del edificio del club a principio de los años setenta.

¡Quién no recuerda la euforia de los años 70s, 80s, 90s y principios del dos mil en el club!  La construcción del restaurante, la sala de la tercera edad, la sala de juegos, el Chiringuito, en fin todo lo que se hizo para mejorar nuestra convivencia y enriquecer el club y ofrecer más y mejores servicios a la comunidad y socios.  Aún podemos recordar aquellos momentos vividos tan especiales como el campeonato de ajedrez “Torneo Todagres” en mayo del 86 que reunió en el club a importantes ajedrecistas, no solamente de Australia, pero también de muchos otros países.  Sin olvidar otros momentos tan nuestros, tan entrañables, como el vivir el titular en el Canberra Times proclamando al Club Español como “Club of the Week” en octubre del 78.  O las alegres fiestas a principio de los 70s en el Hughes Community Centre y el Griffin Centre.

Desgraciadamente toda esa euforia es ya parte del pasado.  El presente nos muestra una situación muy diferente.  El club abre solamente unas pocas de horas los sábados y domingos por la tarde y parece que acude  muy poca gente.  Razonablemente, la comunidad, la primera generación, la que construyó el club aunque no le falte la ilusión y el ánimo, ya se encuentra muy mayor y casi sin energías para salir de casa.  El club necesita reinventarse tomando muy en cuenta los pilares fundamentales ya construidos  y que vuelva a llenarse con el ruido y jolgorio de la segunda, tercera e inclusive cuarta generación.

El Consejo de Residentes Españoles (CRE) de Canberra propone a la comunidad reunirnos en el club en una ceremonia recordatoria de los buenos y malos momentos pasados y vividos por la comunidad.  Una reunión que sirva para conmemorar los logros conseguidos por nuestra comunidad, que no son pocos.  Una reunión que sirva, dentro de nuestras posibilidades,  para infundir ánimo e interés por parte de cada uno de nosotros en los asuntos de la comunidad y que sirva también para volver a avivar el club, como centro de la comunidad.


Y que mejor forma de hacerlo que homenajeando a la tercera edad de nuestra comunidad celebrando una gran función de agradecimiento a ese colectivo.

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